Es difícil elegir las palabras con las que dirigirse a gente a la que ni siquiera conoces, si es que realmente hay alguien detrás de todo esto, pero sería políticamente incorrecto no hacerlo, y sea como sea, me apetece intentarlo. No he sido muy dado a hablar en primera persona en este blog, prefiriendo que quien me lea me imagine a través de lo que escribo, pero allá va.Ni el principio ni el fin justifican los medios. 2009 empezó, y supongo terminará, como cada año del calendario moderno: con doce uvas rebosantes de alegría bañadas con un chorrito de champán dorado, iluminando las sonrisas de todos los que consiguieron superar una vez más el paso del tiempo. Podríamos pensar que 2009 fue un año más que inició del mismo modo en que acabará, sin ningún cambio sustancial entre sus extremos. Pero todo lo sucedido entre aquél lejano 1 de Enero y hoy 31 de Diciembre es digno de recordarse. Porque 2009, como cada año, ha sido inolvidable.
Nuevas personas conocidas y lugares descubiertos, decenas de nuevos amigos y algunos que se perdieron. Personas que llegaron al mundo y otras que lo abandonaron. El final y el principio de nuevas aventuras. 2009. El año en el que bauticé este pequeño rinconcito de la red, el mismo en el que decidí sacrificar Cerebros de Papel.
Recuerdo con perfecta claridad, aunque con extraña sensación de lejanía, el viaje al país de la pasta y el descubrimiento de España por parte de los italianos. Una experiencia comparable al viaje estival a Irlanda, cuna de amistades que espero no perder. También recuerdo los momentos tristes, aunque intento que se manifiesten con menor intensidad. Porque como cada año este también los trajo.
Pero su hora ha llegado. La hora de decirle adiós y guardarlo en el baúl de los recuerdos. La hora de empezar a vivir una nueva experiencia que tiene los días contados y que, aunque seguramente sea distinta e inolvidable, empezará y terminará como uno más. A todos mis lectores,
FELIZ 2010.
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